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(jnlksswxsaloiiuriibhblnvi) La eterna busqueda de una puerta verde, me obliga a girar la cabeza en cada esquina, cruzaré através de ella y me llevará a otro lado. La vida no me deja tranquilo mientras busco mi puerta, me molesta y me desconcentra; es el desorden aleatorio de lo palpable lo que me persigue hasta agotarme. Como sobre todo, alguien decía algo sobre esto: “las puertas verdes son raras y peligrosas, llenas de polvo, rechinando al abrise y al cerrarse” creo intuir que alguien se pasó su tiempo buscando una. Cierta parte de mi está segura de conocerla tal cual es, aunque no tenga manera de saberlo; me siento su hijo, un hijo amado, pero perdido, poco a poco olvidado. Así como las cosas que desisten con el devenir, como ciertos dolores que se cansan de persistir y un día desaparecen sin más, dejandonos sin la posibilidad de saber si estamos vivos, como anclados a nuestra propia tragedia, nuestro propio mundo de insensibilidad. Así siento que me abandonó mi puerta y así la busco, es un camino de perdidas, de perdidas y apatía calculada a inconciencia, sin segundas cavilaciones, como estirarse hacia una certeza necesaria. Su rumor, lo único que es en un universo que ya no es, hipnotiza.  Mientras se busca una extraña puerta verde que lleva hacia otro lado, no se puede encontar más que una extraña puerta verde que lleva hacia otro lado. (mcklsdmncklsdnñklnjbieoij)

Puerta encontrada por muchacho en un sueño. Al despertar se da cuenta de que no hay más ketchup, se olvida del asunto.

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~ por frenesies en 25 agosto 2010.

 
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