Es un delicado mundo geométrico

•8 Enero 2010 • Dejar un comentario

Casi escribo que te amé

•17 Julio 2009 • Dejar un comentario

Te abandoné porque te quise demasiado, casi escribo que te amé, que curioso. Pero como buena custión a la que se trata de enterrar viva, vuelve. Vuelve y vuelve a volver. Es una soga que pega contra alguna proa, un ruido monotono que al principio se camufla con el alrededor, con el paisaje, el entorno. Ese algo está, pero es tan celeste como el cielo, tan gris como el cemento, tan sutíl en un universo de generalidades, de celulares, de pantallas LCD y de largo de pito. Hoy pienso y te alimento en mi, lo hago a conciencia. Quizá no tenga opción, gracias así estoy bien, casi me toco así. Luchar y desaparecer son palabras poderosas. Continuar lo que empezó y hacerlo parte de mi, hacerme parte de mi.

AF

Marco Antonio, el guarda del tren de las 12.05

•28 Mayo 2009 • Dejar un comentario

Cada sábado era igual. (Y vos te preguntarás: ¿Cómo igual? Y yo te responderé: sí, igual. A lo que vos seguramente volverás a inquirir, con el asombro que la palabra igual genera a un sujeto que vive en un mundo necesariamente cambiante y en continuo devenir: ¿A qué te referís con igual? A lo que yo volveré a responder, con la certeza de quien cree saber algo: como lo escuchás, cada día sábado era igual. Pero no es que el día sábado se repetía cada semana como si fuera el único capítulo de los Sinsons que compró y repite hasta el hartazgo el canal de Tenelefé, y que todo el planeta compuesto por espectadores de Tenelefé está condenado a ver, una y otra vez, sino que un individuo particular percibía cada sábado lo mismo. Y por más que tratara de cambiar todo lo que le fuera posible, seguía indefectiblemente sintiendo lo mismo, por lo que ya hacía tiempo se había resignado a no luchar contra el universo y rendirse a dicha monotonía sabadística. Ahí vos dirás: Ah! Claro, con muchas más dudas que las que tenías antes, pero también con mucho más miedo a preguntar, y decidirás dejarme seguir para que esto termine lo más rápido posible, así no te perdés el bailando kiss).

El reloj despertador suena 10.02 de la mañana, esto hace despertar a cualquiera, claro está, y  hace saltar de la cama a Marco Antonio, que nunca supo lo que era hacer fiaca, aunque siempre se lo preguntó. Seguidamente, y con una rapidez inusitada para cualquier cristiano o no cristiano atravesando tal inmadurez de su día, Marco Antonio se cambia, va al baño, desayuna un café exageradamente amargo y caliente, con 2 galletitas, y emprende el camino a su trabajo a pie. Llega a la Terminal central de trenes, una construcción enorme e impersonal, a las 11.21 de la mañana y marca su ficha, de un color naranja apagado, exactamente 11.30, después de saludar a Tito, el guarda del turno anterior, de quien literalmente, no sabe más que su apodo. Momentos más tarde viene lo que, para esta persona, es la mejor parte de su día, o al menos eso pensaba él cada sábado. Dedicarse a oler, por eternos escasos segundos, el aroma celestial de las tortillas de grasa que viene desde el puesto de un vendedor ambulante instalado en las puertas del andén número 6. Una mezcla de sensaciones increíbles brotan de su ser, se ondulan y bailan con el aire, todas producto de dicho encuentro con dicho aroma. Hasta había veces en las que Marco Antonio analizaba estos episodios, cosa rara en él el análisis a esta altura de su vida, y esto le llevaba a  creer que estas sensaciones eran fruto del dolor de la masa al convertirse en tortilla, una especie de hedor proveniente de su sufrimiento que, por razones que le daba miedo escudriñar, encontraba dulce e irreemplazablemente placentero. Yendo aún más profundamente, en ocasiones, pensaba que la masa se sacrificaba por su felicidad y eso lo hacía sentir amado.

En su interior, la Terminal daba una sensación de continuo vaivén, como si la vida se inquietara en ella y corriera en todas las direcciones posibles, pero con la peculiaridad de que al volver a mirar todo parecía ir de acuerdo con algún riguroso plan trazado por alguien muy riguroso. Las formaciones de trenes color blanco y plata, salpicados de vez en cuando con algún colorido graffiti, gritaban a la luz del sol de los días claros, como niñas perdidas en el desierto de una playa pública un fin de semana de verano. El sonido de las bocinas, acompasado con el traqueteo de los vagones que parecían empujarse unos a otros con la suavidad y fluidez con la que lo hacen solo quienes se conocen de la forma más intima, era capaz de producir los más notables estremecimientos en casi cualquier caminante distraído. La pluralidad de andenes formados por grandes placas de un concreto despojado, gris e irregular, parecían moverse a cada paso, dando una placentera liviandad a quien los creía inmutables, como si caminara sobre petunias recién cortadas. Toda la atmósfera que se generaba era notable para quien se detuviera a respirarla.

A las 11.43 Marco Antonio sale en su primer recorrido. El tren pasaba por un total de 12 estaciones, llegaba a la última, esperaba unos 10 minutos y regresaba por la vía paralela recorriendo esas mismas 12 estaciones. Desde ese momento en adelante, Marco Antonio, abre y cierra las puertas del tren infinitas veces. Abre y cierra, abre y cierra, abre y cierra, abre y cierra. El sonido del aire al impulsar la apertura de las puertas es casi hipnótico para él, trance que se completa con el inevitable cierre de las mismas, y el ruido que lo acompaña, parecido al produce un dos añero al rodar por un techo de chapa levemente inclinado un tarde nublada de otoño. Esto lo transporta hacia otro lugar, en verdad es el mismo pero distinto, más oscuro, indescriptiblemente solitario, como si la realidad estuviera más ligera, como si le faltara el peso de todas las demás personas. Es similar a  pestañar tan rápido, con tanta presteza, que llegado un punto se hace imposible distinguir cuando los ojos están abiertos y cuando cerrados, que es lo real y que es el vacío, se abre un espacio que te envuelve, que te llena, un cuarto en blanco y negro. Marco Antonio permanece ahí todo el día, muchas veces cómodo otras asfixiado. Últimamente, y cada vez más seguido, cómodo. Cómodo y tibio, como amotinado entre cobijas, metros y metros de tela.

Pero, un segundo, eso es un color! Una leve variación llega a sus ojos, atraviesa sus sentidos, como si por unos momentos dejara de pestañar o al menos lo hiciera a una velocidad menor, así logra penetrar una centella ínfima, pero que a su entender es claramente un faro, todo su cuerpo lo señala. En ese mismo instante se rompe el trance, se da cuenta que el tren está parando en un estación y abre desesperadamente la puerta que ya no se volverá a cerrar. La gente lo mira porque cree que algo extraño sucede, hay algo que anda mal y no es normal. El guarda corre con todas sus fuerzas, con todo su ser. Sus pies pesan como nunca, el aire parece una lija al entrar en su garganta y sus brazos desnudos sienten el rigor de la brisa fría, pero él sigue adelante atravesando el andén como si nada importara, en realidad nada importa. Llega a la primera salida, a la calle paralela a la vía, mira a la derecha  y ve algo. A unos cien metros, hay alguien sentado en el cordón de una vereda ancha. Tiene un buzo verde con capucha, sus pies están apoyados en la calle y sus manos en la vereda, un poco más allá de su tronco. Da vuelta su cabeza y muestra una sonrisa en su cara un poco difusa por la distancia. Ahí estaba, no había dudas. Marco Antonio se acerca con el mismo ímpetu inicial y a medida que avanza, se hace conciente de que es atraída la esencia misma de su existencia, movida por la reacción que le genera el sutil perfume de algo hermoso, que muchas veces se vuelve conocido, pero que entraña una interminable búsqueda y un continuo descubrimiento. Al fin, después de tanto, después de nada, llega a unos centímetros y todavía agitado se pone de cuclillas frente al extraño a quien todavía no mira. Al levantar la cabeza, automáticamente se encuentran cara a cara, nada era como se lo esperaba, vio una profundidad tan basta que sus ojos se llenaron de lágrimas y todo se detuvo. Por ese segundo pudo tocar la textura del aire y moldearlo a su gusto, llegó a percibir sus minúsculas imperfecciones y las cautivó saludándolas con su mirada.

Cuando se sintió capaz de pronunciar palabras, le preguntó: ¿Quién sos?

A lo que el otro, tomando con ambas manos su cabeza y acercándola hasta el punto de quedar ambas narices casi pegadas, le contestó: Soy tu gravedad, soy vos, soy todo, soy un Jojenzoler.

Necesito poder sentirme vulnerable para volver a nacer

•21 Mayo 2009 • Dejar un comentario

Llorar por todo lo que no lloré, hablar todo lo que me callé y, ante todo, necesito volver a ser. Uno solo, el que siempre fui, el que simpre estuvo ahí.

Un segundo de total calma en mi cuerpo, es tanto como mil años de vida.

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Así se ve un ojo al rebelarse contra sí mismo. Así se ve un ojo que abrió los ojos.

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Las aventuras de Matías, el pibe que no sabía su apellido (#1)

•19 Mayo 2009 • Dejar un comentario

La primera vez que me levanté a las 4 de la mañana hacía frío, por lo que presumo que era invierno o si estábamos en otra estación era una noche/mañana fría de otra estación, por qué diantres eso sería relevante en última instancia no lo se , pero en definitiva o todo lo es o nada lo es.  Los hechos se empezaron a desarrollar bien entrada la tarde del día anterior, el señor de la barba de 4 y 1/2 días brillaba por su ausencia como de costumbre y para mi asombro tampoco encontré a Karla Marx al entrar como tromba a la cocina en busca de una chocolatada y un sándwich de mayonesa con mortadela apistachada. “Cargada la energía, los pies están contentos y contagian al Corazón”, dicen en Vicente López, y yo creo en cada letra de esa frase por experiencia propia. Y así, como quien no quiere la cosa, uno a uno bajé los cinco pisos que me separaban de la calle.

La recepción del edificio, aunque en ese entonces no lo sabía, sería escenario de la muerte de un niño, la cual yo presenciaría en primera fila modificando mi vida para siempre, como es de esperarse con un suceso de tal gravedad. Al llegar a la vereda un extraño ardor atacó a mi oreja izquierda, no le di importancia y fijé como destino la casa de mi amigo Ignacio Midun, mejor conocido como el vomitador de hamburguesas de McDonalls. Esto era así porque cada vez que iba a comer a un restaurant fast food marca McDonalls, en el mismo instante en que terminaba su último bocado empezaba a sentir un malestar generalizado y terminaba vomitando. Esto tenía lugar todas y cada una de las veces que visitamos estos restaurants fast food, que dicho de paso sea era bastante común, ya que por alguna bizarra razón que nunca me atreví a preguntar, al vomitador le agradaba esa comida.

Sin pisar ninguna línea de las que forman las baldosas recorrí los 102 metros hasta la puerta de su casa y toqué timbre con nuestro característico: riiiiin riin – 2 seg.- riiiiin riin – 2 seg.- riiiiin riin – 2 seg.- riiiiiiiiiiiiii (hasta infinito punto rojo, hasta que se rompa el timbre o hasta que alguien conteste). Claro que el primero que llegó a la puerta fue el perro del vomitador: Bobby.  Ni la Sra. Midun (que sabía casi todo) sabía de qué raza era, mitad de su cuerpo dividido a lo largo era blanco y la otra mitad violeta. El vomitador venía a paso lento avanzando por el sendero adoquinado, ya con la mochila puesta y una semi sonrisa en su cara

-Chau Sra.!- le gritó a la Sra. Midun, era el único chico que conocía que le decía Sra. a su mamá.

Ese parecía el día perfecto para concretar lo que estábamos desde hace tiempo planeando, pero como toda cosa que me ha parecido perfecta en algún momento de mi vida, terminó no siéndolo, y como en general, violentamente.

Popi y sus calidoscopios

•15 Mayo 2009 • Dejar un comentario

Hola. Yo me llamo Popi. A mi me gustan los calidoscopios. Yo y mi papá armamos calidoscopios. Los calidoscopios cambian de colores. En el verano el sol brilla y hace calor. Mi mamá rega el pasto en el verano. Yo miro por mis calidoscopios. ¿Querés que te muestre lo que veo?

(CHIF CHIF CHIF)

giro

Mirá. Ahí está Dios. Saluda. Chau Dios.

Imagen 145

La piedra que mantiene unido al mundo. Es chiquita chiquita.

la piedra que mantiene unido al mundo

Un fantasma! Me dan miedo los fantasmas.

the-deep-

Uy! Ese es el infinito. Que grande que es.

infinito

Una nena con un extraterrestre. Quiero tocarla.

extraterrestre

Ese es el único hombre perfecto. Zoco dice que tiene suerte de ser perfecto, porque si no fuera perfecto se sentiría muy solo. Aveces yo no entiendo a Zoco.

r7sx00.jpg

Ey!Ey! Esa es catalina. Hubiera sido hermosa.

monet5

Un cuerpo llamando a su alma. Hay veces que lo que veo me da ganas de llorar. Mi papá dice que para ser un hombre no tengo que llorar.

frente a un acantilado

Cuidado! Es una guerra de luciernagas!

guerra

Hola señora. Saludá vos también! Zoco dice que a la Libertad no se la ve todos los días.

libertad

No se que es eso ¿Vos sabes qué es eso?

in limbo

Nana! vení vení. Ayudame a agarrarla que se me va a escapar otra vez. Vení Nana. No te vallas. No me dejes por favor! Yo te quiero ¿Por qué vos no me querés a mi?

nana

Uaaaa! Es un tesoro como de piratas.

pasta

Jajaja. Mirá esos nenes jugando.

LosB

Agarralas que son para vos. Son de mi jardín. Un regalo de un verano profundo. Vástigas de un pasado que me gustaría recordar. No las estés oliendo demasiado.

Flore

(CHIF CHIF CHIF)

giro

-
Me da terror, y siempre me lo dio, la oscuridad. Me gusta el frío, es algo en verdad, lo puedo sentir y él así no me puede mentir. Cazame, buscame, atrapame, soñame, pensame, aligerame, tocame, idealizame, odiame, desalojame, sentime, calentame, puteame, amame, enfriame, besame, pegame, dibujame, amoldame, esperame, vinculame, mirame, rompeme y volvé a armarme. Canalizate por mi y en mi, atraves de mi. Es necesario sufrir y estoy dispuesto a vivir. Te ofrezco TODO lo que soy.
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Qué te importa si soy feliz forro!?

•1 Mayo 2009 • Dejar un comentario

Querido sujeto indeterminado:

Como primera cosa gracias por lo de forro (dulce!). Una vez dicho esto (y siempre como respuesta a tu comentario en el artículo anterior), la verdad es que tu felicidad me importa muy poco y para decirlo de una forma política, me la paso por el trasero u ojete (como más te agrade decirlo, para eso estamos). Paso a contarte ahora, que esta pregunta fue lanzada no porque me levanté con ganas de saber si el mundo era feliz (esto roza lo obvio, más útil ubiera sido preguntar si hay un McDonalls cerca de la cancha de Nueva Chicago), aunque sí me levanté con ganas de comer un pancho con papas y ketchup, sino con la intención de generar un debate interno en la persona que se sienta agredida por el interrogante y  que, en este individuo, pudiera provocar la busqueda de contradicciones internas que con suerte desembocaría en un pequeño aporte a su bienestar. Una suerte de catalizador para dicho debate, que en tu caso sería más un soliloquio magistral (perdón por la violencia, pero es necesaria a mis fines) de la única neurona en tu haber o/u, en todo caso, de aquella que por constitución o institución se ha erguido como soberana de tu cerebro, si es este el caso, incito a sus súbditos a la sublevación por derecho inherente a su propia condición moral de neuronas libres.  En última instancia, me lo estaba preguntando a mi mismo (pero eso que carajos lo tengo que venir a explicar). Aunque se podría discutir qué es “Felicidad”, si querés también lo podemos hacer en algún momento, en todo caso el concepto de felicidad es una hipótesis necesaria para la construcción de una vida. Yo hoy lo llamo pancho con papas y ketchup, vos llamalo como quieras o como te diga tu mamá. Cerrando, amigo/a Sujeto Indeterminado o Juanito/a Laguna, no deberías esperar que le importe a otros si sos o no feliz con (o en, depende de ciertas cosas, pero si sigo escribiendo no termino más) tu (o la, lo mismo que antes) vida, tu existencia o tu colección de Buragos, tendría que importarte a vos mismo. Por eso: cuidate, querete, ojito… Hasta la proxima pebete, vuelvas prontos!

McCuzco

¿Saliste de ver al matador y te querés comer una bicmac? Ok, caminá por Andalgala en dirección a Directorio 9 cuadras, te topás con la Av. Alberdi doblá a la izquierda, caminá 6 cuadras más y presto! A pasitos de Gral. Paz para disfrute del barra hambriento.

Che…

•30 Abril 2009 • 1 comentario

Carta de renuncia del Generalísimo General a la conducción de la “Armada Real” (la destructible), por diferencias insalvables en lo relacionado a la nueva campaña militar.

•28 Abril 2009 • Dejar un comentario

Villa Crespo, 4ºsemana/04/2009

Honorable Archiduquesa de Bluffington.
Omnisciente protectora de su pueblo,

Como dijo una vez un conocido filósofo de la vida: “No podemos más que suponer la verdad de la milanesa. Ya que la milanesa es comida y la comida no habla.” Remitiéndome a la sabiduría de estas palabras, siempre presentes en la vida de todo hombre promedio y que, por otro lado me han guiado a lo largo de mi pseudoexistencia, mi respuesta obligada a su pregunta sería no. Y esta negativa no es una expresión de deseo de mi parte (nada me hubiera hecho más feliz en otro contexto), sino simplemente una respuesta forzada por diversas circunstancias de nuestra coyuntura, más específicamente y como me he dado cuenta es mejor decir, de mi coyuntura, que nunca dejó de serlo. Espero que la milanesa aprenda a hablar algún día, sería más que satisfactorio. Y aunque esta esperanza, como toda utopía, solo exista en la mente de quien lo anhela con fuerza y solo ahí, ojalá sea algo en común entre nosotros. Hasta ese momento me despido deseándole, a usted y a la patria, por sobre todas las cosas felicidad presente. Mi amor pleno, aunque sea por un instante, estará eternamente a su lado y es ese el mayor regalo que tengo para brindar. Un abrazo sentido y un laaargo beso.

Atte. El Generalísimo General del ejército más vencido.

Una vez conocí una mosca que pescaba humanos encarnando con empanadas de chorizo colorado

•19 Abril 2009 • Dejar un comentario

Y sentada plácidamente sobre el Pont Neuf cantaba así:

Miró el cielo azul y entre sus parpados
depositó una luz semilla y la regó de asombro
crecio un talllo fuerte sin tierra y sin flor
lo bautizo nespera y su fragancia dio frutos

es un reparo sin fin
o un sortilegio carnal
una plegaria hacia el mar!

muerdago sin flor, Ay! dulce y carmin
es el oficio del tiempo
a la luz y en la escalera y si viene la primavera
pienso en ti!
no me dejes soñar morir aqui
en el oficio del tiempo
o es que es tan grande esta espera que se vuelve calavera
pienso en ti!

no existe distancia que los una mas
que este mar en calma siempre a punto de estallar
es un reparo sin fin
o un sortilegio carnal
una plegaria hacia el mar

muerdago sin flor, Ay! dulce y carmin
es el oficio del tiempo
a la luz de la escalera y si viene la primavera
pienso en ti!
no me dejes sola morir aqui en oficio del tiempo
es que es tan grande esta espera q se vuelve calavera
pienso en ti!

es el oficio del tiempo
un maleficio del viento
es el oficio del tiempo
un maleficio del viento

- Y? Hay pique?
- Nada amigo, hace 8 años que estoy aca y no saqué uno.
- Con qué estas encarnando?
- Con empanadas de chorizo colorado.
- Ah! Tendría que andar, pero en esto nada es a ciencia cierta… Por qué no probas con una novela de Arnaldo André ? 
- Gracias por el consejo, haberlo sabido antes…
- No de nada, suerte.

(Luz semilla, La manzana cromática protoplasmática)